A menudo asociamos la pobreza solo con la falta de dinero o alimentos. Pero existe una dimensión silenciosa que afecta a miles de hogares en Chile: la Pobreza Energética. En Energía Social creemos que entender el problema es el primer paso para solucionarlo.

Más que «no tener luz»

La pobreza energética no es solo estar desconectado de la red eléctrica. Se define por tres factores clave:

  1. Acceso: ¿Tienes conexión eléctrica y agua caliente sanitaria?
  2. Calidad: ¿La luz se corta a cada rato? ¿La tensión es baja y daña tus aparatos?
  3. Equidad del Gasto: ¿Tienes que gastar una parte excesiva de tu sueldo solo para no pasar frío?

La realidad chilena

En Chile, este fenómeno tiene dos caras muy marcadas:

  • En el Sur: El problema es la calefacción. Muchas familias dependen de leña húmeda o estufas ineficientes, lo que genera contaminación intradomiciliaria y enfermedades respiratorias, además de gastar mucho dinero en combustible.
  • En el Norte y Centro: El problema suele ser la aislación térmica (casas muy calurosas en verano y heladas en invierno) y el alto costo de la electricidad.

La solución es la Eficiencia

Combatir la pobreza energética no significa regalar energía, sino hacer que las viviendas sean más eficientes. Mejorar la aislación térmica de una vivienda social y educar sobre consumo es la verdadera herramienta de cambio social.

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